Caminando en la Luz (1 Juan 1:5-7)
La palabra “luz” tiene muchos significados y usos. El hecho de que Dios es luz significa que Él es la divina presencia que necesitamos diariamente para ser libres del pecado, felices y satisfechos. La luz es una necesidad en la vida. Necesitamos la luz para ver y saber dónde estamos, para ver y conocer las cosas alrededor de nosotros, y para ver y conocer lo que estamos haciendo y hacia donde nos dirigimos. Sin luz, la vida humana no tendría significado ni valor.
Las expectativas de Dios para nosotros son el caminar en la luz continua y consistentemente: en la verdad de Su palabra y en los caminos y planes que Él ha diseñado para nosotros. La Biblia dice: “pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” (1 Juan 5:7)
La luz es Su palabra, la cual nos dio para dirigirnos y guiarnos a una vida santa y justa, en un mundo saturado de pecado. El diccionario de la Real Academia Española define la luz como un utensilio o aparato, por ejemplo una lámpara, que sirve para alumbrar. De manera similar, el Salmo 119:105 describe la palabra de Dios como una lámpara a nuestros pies y una luz a nuestro camino. Necesitamos Su palabra para tener dirección e instrucción en una vida santa y justa. “La palabra de Dios está hecha para enseñarnos lo que es verdad y hacernos entender lo que está mal en nuestras vidas; para corregirnos cuando estamos equivocados y para enseñarnos lo que está correcto” (2 Timoteo 3:16-17). El antídoto al pecado es el estudio y la vida diaria de acuerdo a la palabra de Dios.
De la misma manera en que comemos a diario para crecer, necesitamos alimentarnos de la palabra de Dios. “Escrito está: 'No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios’." (Mateo 4:4). La Biblia es la palabra de Dios revelada a los hombres. Debemos recibirla en nuestros corazones a través de estudios Bíblicos individuales, estudio Bíblico grupal y asistencia a la iglesia. La Biblia dice “despójense de toda inmundicia y de la maldad que tanto abunda, para que puedan recibir con humildad la palabra sembrada en ustedes, la cual tiene poder para salvarles la vida” (Santiago 1:21). Si hacemos esto mantendremos una comunión continua con Él. La felicidad, el gozo, la salud, las bendiciones, la paz y la satisfacción verdadera abundan en Su divina presencia. Y como tal es importante que cultivemos y apreciemos el hábito de morar en la presencia de Dios a través de oración regular y la meditación en la palabra de Dios.
La vida Cristiana es una buena vida. Debería ser verdaderamente gratificante, satisfactoria, pacífica y disfrutable sin lamentar nunca el haber decidido a Jesús. Sin embargo, debemos caminar en la luz para tener esta grandiosa y rica experiencia en la vida cristiana. Jesús mismo está en la luz debido a su absoluta dependencia en la dirección y voluntad especificada por el Padre. Jesús dijo: “Yo no puedo hacer nada por mi propia cuenta; juzgo sólo según lo que oigo, y mi juicio es justo, pues no busco hacer mi propia voluntad sino cumplir la voluntad del que me envió” (Juan 5:30). El andar en la luz es hacer la voluntad de Dios- obedecer sus palabras para seguir y caminar de acuerdo a los caminos, sendas, pensamientos y expectativas de Dios tal como lo reveló en Su palabra.
Caminar en la luz es ser obediente a las instrucciones de Dios tal y como Cristo vivió una vida perfecta, de absoluta obediencia al Padre. El caminar en la luz es aceptar y depender de la gracia salvadora de Dios, hecho esto posible a través de la muerte y resurrección de Jesús.
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